El mundo en el que vivo - Hellen Keller

 

 

 

        Cuando hablamos de discapacidad, es común que nuestras conversaciones y reflexiones se centren en el individuo, en su lucha, en sus desafíos y en su fortaleza. Sin embargo, pocas veces nos hemos detenido a considerar las deficiencias de una sociedad que obstaculiza la participación y el acceso. Es evidente que hay una falta de preparación para lo diferente. Desde la falta de accesibilidad física hasta la discriminación y los prejuicios arraigados, como si la sociedad misma estuviera atrapada en un ciclo de "discapacidad": Incapaz de reconocer y valorar la riqueza que la diversidad aporta a nuestras vidas. Queda mucho por construir, pero en el proceso de cambio y desarrollo que tiende puentes por sobre las barreras individuales y sociales hay personas y libros que nos ofrecen un acompañamiento reflexivo en el trayecto hacia la inclusión y la superación.

 

«Nos diferenciamos unos de otros, los ciegos de los que ven, no por nuestros sentidos, sino por el uso que de ellos hacemos, por la imaginación y la valentía con que buscamos la sabiduría independientemente de nuestros sentidos.» Helen Keller quedó ciega y sorda desde muy pequeña, y si bien puede decirse que su segundo libro, El mundo en el que vivo, continúa la línea autobiográfica del primero, aquí se detiene en reflexiones, críticas y pensamientos en un intento por demostrar que la percepción del mundo, así como un lector hace uso de su intelecto e imaginación, ella también es capaz de imaginárselo a su manera. Ciento dieciséis años han transcurrido desde la publicación del libro (1908), que conserva intacta la vigencia de sus reflexiones sobre la naturaleza de la percepción, la comunicación, la experiencia humana y las barreras sociales con las que se encuentran las personas con capacidades diferentes. El cruce entre lo individual y lo social adquiere tal relevancia que es una invitación a desafiar las interpretaciones convencionales sobre la discapacidad, abogando por la comprensión y la igualdad de oportunidades para todos.

 

Su compromiso estuvo en superar la verdadera discapacidad que enfrentamos como sociedad: la incapacidad para abrazar nuestra propia diversidad.

©Jc

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